Educación financiera: cuando las inversiones no son un juego

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En esta dinámica de juegos alguien instaló la idea de que se pueden entender a las  inversiones  como  un juego en el que se apuestan cantidades de dinero.

Hace unas semanas @pilifinanciera, en su columna de economía y finanzas, abordaba de una manera muy interesante el tema de la educación financiera en los jóvenes. Del otro lado del almanaque y a través del cristal de anteojos, que acusan el paso del tiempo, muchas veces cuesta comprender estas nuevas dinámicas de integración , casi inseparables, de las finanzas personales con la tecnología. “Nunca terminamos de aprender” y esta frase se aplica plenamente cuando hablamos de estos temas en la era de las TICs

Para muchas personas el uso del teléfono celular, más allá del uso habitual como medio de comunicación y de redes sociales, representa la principal pieza de tecnología que disponemos que, además, transformamos en una herramienta de entretenimiento en la que podemos descargar infinidad de juegos que desencadenan una catarata de de publicidades de nuevos juegos entre los que sobresalen los de apuestas y las aplicaciones de inversión con propuestas de entretenimiento similares.

En esta dinámica de juegos para celulares alguien instaló la idea de que se pueden entender a las inversiones como un juego en el que se apuestan pequeñas (y grandes) cantidades de dinero. Una especie de Mario Bros combinada con “elige tu propia aventura” pero con dinero de verdad.

En esta aparente lógica de similitudes entre monedas doradas de un juego y las criptomonedas es donde podría nacer parte de la confusión generalizada. Basta decir que las criptomonedas adquirieron la forma de monedas doradas solo para darle la apariencia de algo: tangible, familiar, amigable y conocido. Sin profundizar demasiado en el concepto se podría decir que, en los juegos y en la vida, todo lo exitoso es dorado y ni hablar si viene en formato de medalla o moneda.

Oro versus Criptomonedas

Con esta necesidad contemporánea de hacer competir entre sí todo lo que existe nació una nueva categoría, en este caso con una interesante validez, en la que ambas inversiones compiten, como si se tratara de un juego donde dos superhéroes al estilo de SUPERMAN versus IRONMAN (que también tiene bastante dorado en su armadura), deciden cuál es el mejor. Lejos de esta competencia se encuentran las monedas de curso legal con las decisiones de los gobiernos de los distintos países del mundo en un escenario de verdadera incertidumbre. En este caso se trata de medir a los que tienen superpoderes y son prácticamente inmunes a la mayoría de las cuestiones mundanas (inflación, devaluación, tasas, crisis, etc.)

Y ¿quién gana?

Es importante comenzar diciendo que ambos superhéroes tienen sus debilidades, pero también resulta importante entender que, principalmente el oro y ahora las criptomonedas son considerados por algunos especialistas como Reservas de Valor, esto significa que ambos serían activos capaces de mantener su valor a lo largo del tiempo. Quizás esto tenga que ver con que ambos son activos limitados y durables, el oro es un metal precioso escaso y las Bitcoin (por ejemplo) tienen una cantidad limitada que los vuelve un bien escaso (21 millones sería el máximo). En ambas se utiliza el concepto de minar para entender que son difíciles de obtener y valiosos. Los mineros y las minas son completamente distintos pero, hasta ahora, ambas afectan el medioambiente.

Existen tres cuestiones que atraviesan a ambas y en su valor como monedas en esta hipotética competencia por el primer puesto: fungibilidad, portabilidad y divisibilidad. Parece difícil entender qué significa cada término pero no es tan así. La fungibilidad significa que las unidades de cada una son indistinguibles, si divido el oro en partes más pequeñas sigue siendo oro, un Bitcoin es igual a otro Bitcoin. La pequeña diferencia en perjuicio de las criptomonedas es que cada unidad está vinculada a transacciones previas y existe una posibilidad de que estas provengan de actividades delictivas. Esto habitualmente sucede con cualquier activo como: el dinero, las piedras preciosas o el oro pero en las criptomonedas estos movimientos quedan registrados y podrían afectar su historial y legitimación. La portabilidad es la facilidad para transportar el activo, no cabe duda que el oro pierde por peso propio (chiste fácil) ya que las criptomonedas ni siquiera tienen huella física e incluso se podrían guardar sumas multimillonarias en un dispositivo tecnológico que ocupa el tamaño de una mano, mover sumas importantes de oro es algo claramente complicado. La divisibilidad es algo que se puede lograr en el oro ya que se puede dividir en muchas piezas pequeñas pero las criptomonedas tienen la ventaja de dividirse en muchas partes más. Por ejemplo un solo Bitcoin puede dividirse en cien millones de unidades más pequeñas (satoshis) y esto permite que muchas personas puedan comprar fracciones de criptomonedas.

Lejos de ser un juego de Play o el argumento de una posible película hay otras cuestiones que se ponen en juego al momento de saber si las Criptomonedas sirven como Reservas de Valor, si sirven como un lugar de resguardo frente a las crisis o el refugio ante una gran tormenta.

Un argumento bastante sólido que alejaría a las Criptomonedas como Reserva de Valor es que estas son valiosas si los usuarios las utilizan, si solo las acumulan no están ayudando sino las están perjudicando ya que la adquisición estaría impulsada por la especulación y no por la utilidad. Otro argumento es aún más determinante ya que incluso indica que es absurdo comparar el oro con las criptomonedas pues estas últimas no poseen valor intrínseco, es decir que no tiene valor fuera de su red mientras que el oro puede utilizarse de distintas maneras: como conductor eléctrico, una cadena valiosa, un anillo, una moneda. Estos detractores dicen que las criptomonedas pueden emular al oro pero no dejan de ser un activo digital. En similar sentido los defensores del oro como reserva de valor indican que su valor está avalado por todo el mundo mientras que las Criptomonedas solo tienen valor para un pequeño grupo de personas con acceso a la tecnología.

¿Pero entonces…?

Entonces queda claro que adquirir Criptomonedas no es como jugar al Mario Bros, no es un juego que se pueda descargar en el celular y ver cuántas monedas se pueden acumular. Que la educación financiera sigue siendo el camino para administrar las finanzas personales y elegir activos eficientes que incluso puedan convertirse en Reserva de Valor, como lo fue y quiere seguir siendo el Oro Negro (Petróleo) o el Oro. Las Criptomonedas vienen avanzando por buen camino pero es una historia con Final Abierto en la que todavía no está todo dicho. Un excelente tema de discusión para mantener con personas que saben mucho del tema.

En medio de todo esto hay otras formas eficientes de administrar las finanzas personales y obtener buenos resultados. Quizás @pilifinanciera quiera seguir hablando del tema.

Articulo completo en: Diario 7 Lagos Por: Daniel Brito

Author: Educación Financiera

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